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ReFleXioNes II

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Si volviese a vivir

 

SI VOLVIESE A VIVIR

El otro día alguien me preguntó: "Si usted volviese a nacer, ¿viviría de otra manera?" Sin pensarlo mucho, le respondí que no. Luego reflexioné con más calma y...

Creo que si me hubiera dado la posibilidad de volver a empezar la vida, habría charlado menos y escuchado más.

No habría dejado de invitar a cenar a los amigos sólo porque el mantel tuviera una pequeña mancha o porque la funda del sofá estuviera desteñida.

No tendría reparo en comer el bocadillo en el salón de estar y no me habría preocupado lo más mínimo ensuciar el suelo con las migas o con el chisporroteo de la chimenea encendida.

Habría encontrado tiempo para escuchar al abuelo una y otra vez el relato de sus años mozos.

Nunca habría dejado de bajar las ventanillas del coche un día de verano, por la simple razón de evitar el polvo, recién hecha la revisión del vehículo y la limpieza de interiores.

No habría dejado que aquel velón bonito que estrenamos en la cena de Nochebuena se derritiese, olvidado en el cuarto trastero. Lo habría dejado que se consumiera, encendiéndolo a diario.

Me habría tirado sobre el césped del prado jugando con los niños sin preocuparme de las manchas del verde sobre el vestido.

Habría llorado o reído menos contemplando los seriales de la tele y más observando mi vida.

Habría dedicado más tiempo a compartir las responsabilidades de mi marido.

Me habría ido a la cama, cuando me encontraba mal, en vez de salir con fiebre al trabajo, como si, por faltar yo a la oficina, se fuese a hundir el mundo.

En lugar de no pegar el ojo, esperando que acabasen los nueve meses de embarazo, habría vivido cada momento con amor, consciente de que aquella realidad maravillosa que iba creciendo en mí era la única ocasión que se me presentaba de colaborar con Dios en la realización de un milagro.

Al hijo pequeño que me besaba emocionado, jamás le habría dicho: "¡Vale!

¡Basta ya! Vete a lavarte que la mesa ya está puesta".

Habría dicho más veces : "Te quiero", y menos veces: "Lo siento".

Pero, sobre todo, si yo pudiera comenzar desde el principio, me apropiaría de cada minuto... lo miraría a fondo hasta llegar a conocerlo en lo más íntimo... ¡y no dejaría que se me escapase de las manos!